Bush
recalca su interés por América Latina en cita
con líderes hispanos
JOAQUIM UTSET
El Nuevo Herald
En una reunión sin precedentes con líderes hispanos
en Miami, el presidente George W. Bush reiteró ayer el
compromiso de su administración con la integración
económica latinoamericana y la prioridad del hemisferio
en la agenda de la política exterior de Washington.
``Confío
con optimismo en que nuestro hemisferio va a ser más
próspero y libre'', señaló el Presidente
durante los dos minutos en que la prensa tuvo acceso al encuentro,
celebrado en la sala Aragón del Hotel Omni Colonnade
de Coral Gables, en el que estuvo acompañado por su
hermano, el gobernador Jeb Bush, y el secretario de Vivienda,
Mel Martínez.
La
Casa Blanca había descrito la reunión con 78
personalidades locales, representantes de casi todos los países
del continente, como una oportunidad del Presidente para escuchar
las preocupaciones de la comunidad y responder algunas preguntas,
que llovieron durante la hora que duró el evento.
Bush
respondió a inquietudes que fueron desde los esfuerzos
por democratizar Cuba, hasta el conflicto entre la Marina
estadounidense y el pueblo de la isla puertorriqueña
de Vieques, pasando por la ineludible preocupación
por el futuro de Colombia, explicaron los asistentes.
``Fue
una discusión muy franca y abierta'', comentó
el economista cubanoamericano Tony Villamil, quien como muchos
otros asistentes destacó el hecho insólito de
que un presidente de Estados Unidos se hubiera reunido en
Miami con líderes locales para discutir la situación
del continente.
Las
palabras del mandatario durante la reunión no se desviaron
prácticamente de las posiciones de su nueva administración,
que el mismo Bush delineó durante la campaña
presidencial el pasado otoño en un discurso en la Universidad
Internacional de la Florida, pero fueron ensalzadas como una
demostración de las nuevas prioridades de la política
exterior estadounidense.
Bush
mostró su respaldo al desarrollo del tratado de libre
comercio de las Américas [ALCA], su apoyo a la ayuda
a Colombia y el mantenimiento de la política de aislar
al régimen cubano de Fidel Castro.
``La
actitud es: primero el hemisferio y luego el resto del mundo'',
apuntó uno de los asistentes, que prefirió no
revelar su nombre.
Bush,
que parecía muy bien preparado para el encuentro, incluso
se decidió a abordar espinosos temas, como el de Vieques,
sin que nadie se lo preguntara, dijeron asistentes.
El
Presidente dijo que su administración se veía
obligada a seguir el acuerdo firmado entre el ex presidente
Bill Clinton y el ex gobernador Pedro Rosselló, por
el cual el futuro del polígono de tiro de la Marina
en la isla boricua depende de un referendo local.
De
todos modos, el mandatario aseguró que se está
buscando alternativas para poder mantener las prácticas
militares sea cual fuera el desarrollo de la polémica
en la isla, explicó Raúl Duany, presidente de
la Asociación de Puertorriqueños Profesionales
del Sur de la Florida.
Publicado el martes, 5 de junio de 2001 en El Nuevo Herald.
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